jueves, 9 de agosto de 2007

EN EL TUNEL DEL TIEMPO

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Volveremos a brindar por todo aquello que se pierde y se encuentra: la libertad, las cadenas, la alegría y ese cariño oculto que nos arrastra a buscarnos a través de toda la tierra”. Miguel Hernández.



EN EL TUNEL DEL TIEMPO

Entrar en el túnel subterráneo que conecta los edificios de Cumming 21 con el 29, lleva a una vorágine de recuerdos. Vuelvo a estas antiguas dependencias atraído por esa fuerza gravitatoria que ejerce el lugar sobre mí.

Miro y descubro que estar aquí 20 años después, hace revivir en uno ese viejo anhelo del hombre por capturar de alguna manera el tiempo. Y me adentro en un espiral de imágenes que reaparecen desafiando las leyes del espacio-tiempo.

Recolectando un recuerdo desde cada rincón, avanzo cámara en mano por la antigua boca de lobo con el pasado caminando delante de mí, vacilante y ansioso por ser rescatado. Disparo el obturador y lo atrapo por un segundo. Eso creo al menos.

Luego de andar minutos sin rumbo como si me encontrara fuera de órbita, camino por los patios del olvido, donde figura el recuerdo legendario de los hermanos Rafael y Eduardo Vergara Toledo, del “Diablo” Claudio Paredes, Fernando Villalón, Mauricio Mairet y Oscar Palacios. Nombres que no brillan hoy en la frialdad de una placa, pero fueron marcados a fuego en nuestras memorias.

La estridencia del viejo timbre me trae de vuelta y los alumnos salen como lanzados desde las salas, rebalsando las canchas y patios de juventud, exprimiendo cada minuto del recreo al máximo, como si fuera el último de sus días en este lugar fraterno. Tal como lo fue para mí hace dos décadas. Miro alrededor, disparo una vez más y congelo el momento para siempre.

A los que aprendieron a andar en nuestra noche más oscura, a la memoria de quienes nos dejaron en el camino y las familias de todos ellos, con profundísimo afecto.

Por Julio Candia Rodríguez
Periodista y Licenciado en Comunicación Social
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3 comentarios:

Pato dijo...

Estimado compañero, absolutamente de acuerdo con su crónica. Me parece necesario hacer este viaje al túnel del tiempo, para poder contar una historia que está algo borrosa o demasiadofragmentada en nuestras memorias.

Un abrazo amigo,
Patricio Toledo Araneda

P.D: (El apellido es Maigret, Mauricio Maigret).

Pus-modernidá dijo...

Si algo similar me ocurrio al volver al liceo despues de tantos años.

Tambien creo que vale la pena escarbar en los recuerdos para contar esas historias fragmentadas de las que habla el Pato.Es hora de salir del silencio historico,
es hora de testimoniar y compartir esos conocimientos con las nuevas generaciones. jajajaj estoy ablando como abuelito.

Mario dijo...

el realismo mágico que trasunta el texto nos llega a borbotones desde las salas como tú bien lo dices, es díficl no sentirse envuelto en esa electrificante atmósfera de nuestar primera juventud, que estuvo marcada por los sueños y la sangre de quienes demostraron su firme voluntad de resistencia, cambio y lucha popular.

Un abrazo fraterno querido amigo.

Mario R.